lunes, 21 de diciembre de 2015

¿NUTRICIÓN EN EL ADULTO, HACIA DONDE VAMOS, QUE DEBEMOS HACER?


FACULTAD DE INGENIERÍAS
PROGRAMA DE INGENIERÍA DE ALIMENTOS
MAESTRÍA EN INNOVACIÓN ALIMENTARIA Y NUTRICIÓN


¿NUTRICIÓN EN EL ADULTO, HACIA DONDE VAMOS, QUE DEBEMOS HACER?

Sergio Ceballos Rivera[1]
Doris Seleny Zapata Posada2

En Colombia en los últimos veinticinco años las causas de muerte han variado, Esta es una de las principales conclusiones del análisis hecho durante 14 años (entre 1998 y 2011) por el Observatorio Nacional de Salud, del Instituto Nacional de Salud, a las causas de la mortalidad en Colombia. El cual determino como la principal causa de muerte las enfermedades cardiovasculares (ECV), seguidas por lesiones de causa externa, entre las que se destacan las agresiones.


Este cambio en las causas de mortalidad (El estudio anterior de causas de mortalidad en Colombia realizado entre los años 1988 y 1996 determino como la principal causa de muerte en Colombia eran las lesiones por causas externas, principalmente el homicidio); hizo que las políticas nacionales de salud pública enfocaran sus esfuerzos en desarrollar actividades que propendieran por el desarrollo de hábitos y estilos de vida saludable, situación que llevo a que se promulgara normativa como la Ley 1355 de 2009 “POR MEDIO DE LA CUAL SE DEFINE LA OBESIDAD Y LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS NO TRANSMISIBLES ASOCIADAS A ÉSTA COMO PRIORIDAD DE SALUD PÚBLICA Y SE ADOPTAN MEDIDAS PARA SU CONTROL, ATENCIÓN Y PREVENCIÓN"

Es importante resaltar que los principales factores de riesgo que pueden detonar una ECV son: la mala alimentación, como el consumo excesivo de grasas, azúcares y sal; el sobrepeso, la falta de actividad física, el consumo de alcohol y la dependencia al tabaco.

Según estudios de la OMS, estos factores son responsables de casi 80% de los casos de cardiopatías coronarias y enfermedades cerebrovasculares.

Cabe resaltar que en la actualidad cuando se habla de nutrición no puede dejarse a un lado los trastornos de alimentación como lo son la anorexia y la bulimia, los cuales son considerados como trastornos de la alimentación de origen psicológico y no médicos. Situación que se está presentando entre el 1% y el 3% de la población entre los 13 y los 25 años en Colombia (Fuente. Instituto Nacional de Salud. 2013).

Frente al panorama anteriormente descrito y teniendo en cuenta que la población adulta según el Consenso SEEDO 2007[i] en relación con la evaluación del sobrepeso y la obesidad en España, delimita la población adulta a edades comprendidas entre los 25 y los 64 años, mientras aquellos individuos de 65 años o edad superior los considera como población mayor; es importante tener en cuenta que dicha población es la que genera la mayor dinámica económica, social, política y de desarrollo de un país, por lo que es sumamente relevante el cuidado y protección de dicho grupo poblacional y no solamente en la prestación de servicios de salud sino en la implementación de políticas de estado que garanticen de manera absoluta su bienestar y salud.
El sobrepeso y la obesidad son entidades clínicas complejas y heterogéneas con un fuerte componente genético, cuya expresión está influida por factores ambientales, sociales, culturales y económicos, entre otros.

El incremento paralelo de la frecuencia del sobrepeso y la obesidad es un fenómeno mundial y Colombia no es la excepción. Aunado a esto, estas patologías son factores de riesgo importantes para el desarrollo de diabetes tipo 2, la enfermedad arterial coronaria y cerebrovascular por arteriosclerosis, que son las principales causas de muerte en nuestro país. El control de estas alteraciones metabólicas incide directamente en la morbi-mortalidad de muchos padecimientos; sin embargo, en la actualidad no existen estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento eficaces para la mayoría de los casos. Por estas razones, la obesidad y el síndrome metabólico se han convertido en un serio problema de salud pública en los países occidentalizados[ii].

¿Qué se está haciendo?

A pesar de la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad (SOYOB) en Colombia, todos los esfuerzos están enfocados a la atención del sujeto enfermo y no a prevenir que el sujeto enferme; En la mayoría de las instituciones, distintos servicios realizan esfuerzos aislados, en asistencia e investigación; sin embargo, no existen lineamientos, programas o abordajes multidisciplinarios coordinados dentro de las instituciones ni entre ellas.

Existe la necesidad de generar conocimiento a través de la investigación tanto para crear nuevos modelos de atención y tratamiento como para identificar los mecanismos celulares y moleculares implicados en la morbimortalidad del paciente con obesidad y síndrome metabólico. Es necesario coordinar un esfuerzo de investigación que integre distintas instituciones y capacite recursos humanos para estas tareas.[iii]

En Colombia las personas “gordas” como coloquialmente se dice, en su gran mayoría no se consideran enfermas y como tal el sistema de salud las considera como tal (enfermas) en el momento en que estas empiezan a padecer síntomas que generan condiciones incapacitantes, situación que no debería suceder, para lo cual se deberían prender las alarmas en el momento en que se detecte que la persona está presentando un incremento no normal en su peso.

Para lo anterior se deberían tener programas de monitoreo enfocados a detectar las personas con SOYOB con el propósito de ofrecerles atención prioritaria preventiva, la cual es menos costosa que la atención medica curativa; de igual manera se requiere sensibilizar a la sociedad de los riesgos para la salud que conlleva el SOYOB y de la importancia que tiene transformar los ambientes obesogénicos en que actualmente viven los niños; como herramienta para el diseño de políticas públicas para prevenir este problema, pensando en modificar el entorno comunitario. Las políticas públicas deben propiciar que los niños hereden de sus padres buenos hábitos de alimentación y ejercicio, y buscar que la escuela se transforme en un ambiente saludable.

¿Qué políticas públicas se requieren?

Las políticas públicas son el conjunto de objetivos, decisiones y acciones que lleva a cabo un gobierno para solucionar los problemas que en un momento determinado, los ciudadanos y el propio gobierno consideran prioritarios. Se pueden entender como un proceso que cuenta con etapas como la identificación del problema, formulación o adopción de alternativas, implementación de estrategias y evaluación de resultados. Las características para maximizar el beneficio son las siguientes:

• Estables en el tiempo, lo que hace referencia a la continuidad de los procesos.
• Adaptables con respecto a distintos cambios que afecten el ambiente en el que se desarrollan, capaces de responder a cambios.
• Coordinadas y coherentes, con los distintos actores y políticas relacionadas con las que va a interactuar la política pública.
• Con calidad de la implementación y de la efectiva aplicación, como manera de evaluar su evolución.
• Con orientación al interés público, cómo afectan estas políticas públicas el bienestar general.
• Eficientes, logrando que los escasos recursos produzcan altos rendimientos en el cumplimiento de los objetivos.

Resulta obvio que para crear una política pública con relación al sobrepeso y la obesidad, se requiere una identificación del problema, en este diagnóstico se incluye el reconocimiento de los factores que contribuyen a esta epidemia.[iv]

No hay duda de que para controlar la epidemia de obesidad que afecta a todos los estratos sociales de la población, la acción clave es prevenir; pero esto no puede depender exclusivamente de pautas dictadas al individuo (como a menudo sucede), sino en crear las oportunidades para que los estilos de vida saludables estén al alcance de toda la población. De ahí que la promoción de la salud sea la estrategia de lucha fundamental, procurando abarcar al individuo y a todos los componentes de la sociedad; es decir, se requiere actuar en los espacios donde transcurre la vida individual y social, promulgar leyes, y elaborar políticas encaminadas a mejorar el entorno físico y social.[v] [vi]

En Colombia podría tenerse en cuenta la reforma Mexicana de salud y los programas de prevención de obesidad a nivel nacional, o las iniciativas propias de los estados, están orientados a lograr cambios. La reforma Mexicana ha incluido un esfuerzo sin precedente para fortalecer los servicios de salud ambiental, las acciones regulatorias para proteger al público y, en general, el conjunto de intervenciones intersectoriales que define una política saludable, capaz de modificar los más amplios determinantes de la enfermedad. Para ello, la Secretaría de Salud ha emprendido una reorganización profunda encaminada al establecimiento de una nueva agencia de salud pública encargada de la protección contra los riesgos a la salud.[vii]

La epidemia de obesidad es reversible. Existe la posibilidad de revertir la tendencia y tener la epidemia bajo control. Pero esto sólo se puede conseguir mediante una actuación exhaustiva, ya que las raíces del problema se hallan en factores sociales, económicos y ambientales rápidamente cambiantes, que determinan los estilos de vida de las personas. El planteamiento consiste en construir sociedades en las que los estilos de vida saludables, vinculados a la alimentación y a la actividad física, constituyan la norma; sociedades en las que los objetivos relacionados con la salud están en consonancia con los de la economía, incorporando a las cadenas productivas de alimentos y bebidas opciones saludables para todas las personas, sin omitir el papel relevante que juega la sociedad y la cultura.[viii]

Ante este panorama, desde hace varios años en otros países, han emergido estrategias e iniciativas, las cuales es muy importante conocer. Como ejemplos de estas políticas públicas a nivel internacional podemos citar las siguientes:

El sindicato de la alimentación de Alemania (NGG, por sus siglas en alemán), ha optado por participar en una iniciativa de información y concientización, "Plataforma Alimentación y Movimiento" que se propone alertar sobre los peligros de la mala alimentación, y apoya un nuevo plan de acción para la prevención de la mala alimentación, falta de movimiento, sobrepeso y las enfermedades consiguientes. Dado que se documentó un importante déficit de conocimiento en la población alemana acerca de la composición de una alimentación saludable, se instó a ir más allá del sistema del "semáforo" introducido en Gran Bretaña que funciona a partir del marcado de los comestibles con colores: verde (que puede ser consumido sin problemas), amarillo (consumo no del todo aconsejado, pero aún aceptable), rojo (consumo no aconsejado), sino a una sistematización de la información sobre los valores nutritivos de todos los alimentos, un sistema de información y de la composición de los alimentos que sea fácil de entender.[ix] [x]

Por otra parte, en Gran Bretaña se realizó un cambio radical en el menú de las cafeterías en las escuelas primarias y secundarias de ese país. El plato nacional británico, la salchicha con papas fritas, desapareció y en su lugar se ofrecen alternativas mucho más saludables como verduras, frutas y pescado. Las máquinas despachadoras de comida chatarra o bebidas carbonatadas desaparecieron de los pasillos de las escuelas, o fueron adaptadas para vender jugos naturales. Durante el último año una conocida cadena norteamericana de comida rápida tuvo que cerrar 25 de sus restaurantes en el Reino Unido, porque el número de clientes bajó significativamente. Otra empresa multinacional de refrescos de gas anunció que perdió cientos de millones de dólares debido a ventas muy bajas en Gran Bretaña.[xi]

En España, la Estrategia NAOS18 (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), ha demostrado resultados prometedores. Se ha distinguido por movilizar los más diversos sectores y actores sociales, entre ellos, el mundo empresarial. La industria alimentaria y las empresas de distribución han mantenido una posición muy positiva respecto de la estrategia y han firmado convenios con compromisos de gran alcance. La presencia constante de la estrategia NAOS en los medios de comunicación ha sido muy importante, ya que uno de sus objetivos es sensibilizar a la población acerca de la trascendencia sanitaria del problema de la obesidad. España mantiene un lugar destacado por su dinamismo para contrarrestar la epidemia de obesidad, particularmente por la forma en que aborda la colaboración entre los sectores público, social y privado. Por este motivo en noviembre de 2006, la Organización Mundial de la Salud (OMS) le otorgó uno de sus premios.[xii] [xiii]

En Latinoamérica, uno de los países vanguardistas es Chile, el cual desde 2001 implemento en las escuelas una estrategia para prevención de obesidad infantil conocida como el "Quiosco Saludable", donde está prohibida la venta de frituras, galletas, refrescos y comida chatarra, y se expenden sólo alimentos nutritivos, como yogurt, leche, frutas, pan y otros. Esta iniciativa ha ido mejorando progresivamente y en marzo de este año se abrió el primer quiosco saludable que cumple con los estándares del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos (INTA) y de la OMS, donde al menos 70% de los productos son saludables.[xiv] [xv]

En México, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Educación Pública, el Instituto Mexicano del Seguro Social con su programa PREVENIMSS y algunas organizaciones no gubernamentales, han iniciado campañas publicitarias informando del incremento de la obesidad, sus comorbilidades y sus graves consecuencias para la salud, pero no son suficientes. Son necesarias campañas que tengan como objetivo sensibilizar a toda la población, la sana, la de riesgo y aun la enferma, sobre los peligros del sobrepeso y la obesidad y al mismo tiempo sobre los beneficios de su control y prevención. Los mensajes en forma de presentaciones en CD o DVD, deberían difundirse en escuelas, universidades y centros de trabajo; asimismo este material debería exhibirse continuamente en las salas de espera de todos los hospitales y clínicas del sector público y privado, en los bancos y oficinas gubernamentales, en los cines y en todos los sitios de reunión que sea posible.[xvi]

Sobrepeso y obesidad, alteraciones prevenibles

La estrategia de la OMS sobre régimen alimentario, actividad física y salud,[xvii] [xviii]aprobada en 2004, entre sus objetivos incluye el fomento, establecimiento, fortalecimiento y aplicación de políticas y planes de acción mundiales, regionales, nacionales y comunitarios encaminados a mejorar las dietas y aumentar el ejercicio, que sean sostenibles, integrales y hagan participar activamente a todos los sectores, incluyendo a la sociedad civil, el sector privado y los medios de difusión. Este enfoque multisectorial es esencial para la prevención de la obesidad en los niños y adolescentes. En la gran convocatoria, todos los participantes tienen un rol que cumplir para mejorar la dieta y aumentar el ejercicio. Los padres tienen la responsabilidad de adoptar estilos de vida saludables que heredarán a sus hijos mediante el ejemplo. La escuela tiene que transformarse en un ambiente saludable, con la participación de los maestros, alumnos, padres y autoridades. Asimismo, la sociedad civil, y particularmente las ONG (Organización No Gubernamental) tienen que cumplir el rol de gestores ante otras organizaciones para prevenir el sobrepeso y obesidad y sus comorbilidades. Igualmente, es relevante la participación del sector privado para aumentar la producción de alimentos saludables. Con una relevancia notable habrá que involucrar a la industria de los medios de comunicación para reducir y abatir en lo posible los anuncios de alimentos nocivos para la salud de los niños. Finalmente, el sector gubernamental tiene la capacidad de convocar a los diferentes sectores, de coordinar las actividades, de promover iniciativas ante legisladores y de evaluar los resultados. Esta labor de la OMS se complementa con las actividades del Ministerio de Salud, cuyos objetivos estratégicos consisten en fomentar el consumo de dietas saludables y mejorar el estado nutricional de la población a lo largo de toda la vida. Dado que ésta es una tarea compleja, se requiere la participación decidida y entusiasta de los sectores público, privado y social, así como la responsabilidad de la sociedad en general. Al mismo tiempo se pretende poner en marcha estrategias como el incentivar políticas fiscales de precio para que las familias puedan tener acceso a un buen balance alimentario.

Además de lo anterior, se busca generar una política de etiquetado de alimentos, con la cual la industria informe, de manera accesible a todos los sectores de la población, las propiedades y riesgos nutricionales de su producto. Esta acción se ha aprobado con éxito en otros países, ya que es un método comprendido en todos los niveles educativos. También se hace hincapié en la importancia de la investigación y difusión de información accesible para que las familias puedan escoger los mejores alimentos desde el punto de vista nutricional.[xix] En este comunicado,[xx] se reconoce que la alimentación no es la única fuente de obesidad, sino el desbalance entre ésta y la actividad física, reconociendo la importancia de incorporar el tema de educación nutricional al sistema educativo nacional.

En Finlandia, hasta 1970, la política de salud era otorgar servicios de salud para la atención de enfermedades; pero desde 1980 el enfoque cambió, más que atender la enfermedad, el foco de atención buscó el cuidado de la salud de la población. Las campañas para disminuir la ingestión de alimentos de riesgo para la salud y, por otra parte aumentar el consumo de frutas y verduras, así como aumentar el ejercicio, han mostrado impactos favorables en la salud de la población finlandesa, siendo este país un ejemplo de los cambios posibles para enfrentar este grave problema de salud.[xxi]


BIBLIOGRAFIA



[1]Ingeniero de alimentos. Corporación Universitaria  Lasallista. Caldas, Colombia.
 Candidato a Ms.C. Innovación Alimentaria y Nutrición, Corporación Universitaria Lasallista. Caldas, Colombia.
Especialista en Alimentación y nutrición. Corporación Universitaria Lasallista. Caldas, Colombia.
Especialista en alta gerencia. Universidad de Medellín. Medellín, Colombia.  

2Ingeniera de alimentos. Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia.
Candidata a Ms.C. Innovación Alimentaria y Nutrición, Corporación Universitaria Lasallista. Caldas, Colombia.
Especialista en Alimentación y nutrición. Corporación Universitaria Lasallista. Caldas, Colombia.
Especialista en Mercadeo gerencial. Universidad de Medellín. Medellín, Colombia. 










[i] 1. Salas-Salvadó J, Rubio MA, Barbany M, Moreno B; Grupo Colaborativo de la SEEDO. SEEDO 2007 Con- sensus for the evaluation of overweight and obesity and the establishment of therapeutic intervention criteria. Med Clin 2007;128:184-96.

[ii] GARCIA-GARCIA, Eduardo et al. La obesidad y el síndrome metabólico como problema de salud pública: una reflexión. Salud pública Méx [online]. 2008, vol.50, n.6, pp. 530-547. ISSN 0036-3634.

[iii] GARCIA-GARCIA, Eduardo et al. La obesidad y el síndrome metabólico como problema de salud pública: una reflexión. Salud pública Méx [online]. 2008, vol.50, n.6, pp. 530-547. ISSN 0036-3634.

[iv] BARRIENTOS-PEREZ, Margarita  y  FLORES-HUERTA, Samuel. ¿Es la obesidad un problema médico individual y social? Políticas públicas que se requieren para su prevención. Bol. Med. Hosp. Infant. Mex. [online]. 2008, vol.65, n.6, pp. 639-651. ISSN 1665-1146.
[v]  Peña M, Bacallao J. La obesidad y sus tendencias en la Región. Rev Panam Salud Publica. 2001; 10: 45-78.
[vi] Lobstein T, Baur L, Uauy R Obesity in children and young people. A crisis in public health. Obes Rev. 2004; 5 (Suppl 1): 1-98.         
[vii] FrenkJ. Tender puentes: lecciones globales desde México sobre políticas de salud basadas en evidencias. Salud Publica Mex. 2007; 49 (Supl 1): S14-S22.

[viii] Flynn MAT, McNeil DA, Maloff B, Mutasingwa D, Wu M, Ford C, et al. Reducing obesity and related chronic disease risk in children and youth: A synthesis of evidence with "best practice" recommendations. Obes Rev. 2006; 7 (Suppl 1): 7-66.

[ix] Lobstein T, Baur L, Uauy R Obesity in children and young people. A crisis in public health. Obes Rev. 2004; 5 (Suppl 1): 1-98.  

[x] Popkin BM, Doak C. The obesity epidemic is a worldwide phenomenon. Nutr Rev. 1998; 56: 106-14.

[xi] Popkin BM, Doak C. The obesity epidemic is a worldwide phenomenon. Nutr Rev. 1998; 56: 106-14.

[xii] Agencia española de seguridad alimentaria (AESA). Estrategia NAOS. Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad. 2008. Available from: http://www.naos.aesan.msc.es/csym/  

[xiii] Félix L. Políticas públicas para la promoción de la alimentación saludable y la prevención de la obesidad. Rev Esp Salud Publica. 2007; 81: 437-41.

[xiv] Kain J, Vio F, Leyton B, Cerda R, Olivares S, Uauy R, et al. Estrategia de promoción de la salud en escolares de educación básica municipalizada de la comuna de Casablanca, Chile. Rev Chil Nutr. 2005; 2: 126-32.

[xv] Ministerio de Salud, Gobierno de Chile. Kiosco Saludable. Available from: http://www.minsal.cl/ici/destacados/kiosco.pdf     

[xvi] Paredes-Sierra R. El ejercicio actual de la Medicina: Sobrepeso y obesidad en el niño y el adolescente. 2007 cited; Available from: http://www.facmed.unam.mx/eventos/seam2kl/2007/ago_01_ponencia.html  

[xvii] Organización Mundial de la Salud. Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. Ginebra: OMS; 2004.

[xviii] WHO/FAO Expert consultation. Diet, nutrition and the prevention of chronic diseases. Geneva: World Health Organization; 2003.

[xix] Secretaría de Salud NOM 043 SSA2 2005 Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación. Diario Oficial; 2006.

[xx] Secretaría de Salud, Comunicado de Prensa. Propiciar buena alimentación y combatir sobrepeso y obesidad, prioridades en salud. Available from: http://www.salud.gob.mx/ssa_app/noticias/datos/2007-04-14_2871.html; 125

[xxi] Pietinen P, Lahti-Koski M, Vartiainen E, Puska P. Nutrition and cardiovascular disease in Finland since the early 1970s: A success story. J Nutr Health Aging. 2001; 5: 150-4.

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